El Universo, una Pelota de Fútbol.
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El cosmos finito puede ser cerrado y pequeño, accesible en toda su extensión y en el cual su futuro astronómico sea posible de predecir.

 

 


Luminet, J.-P. et al. Dodecahedral space topology as an explanation for weak wide-angle temperature in the cosmic microwave background. doi:10.1038/nature01944 (2003), Nature, 425, 593 – 595.

 

 

 

 


http://map.gsfc.nasa.gov/

El universo podría tener la forma de una pelota de fútbol, con cascos y todo, ha afirmado un grupo de matemáticos en un artículo recién publicado en la revista científica Nature .

La idea viene sugerida por los datos de la sonda WMAP de la Nasa (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe ). Esta sonda realiza observaciones del universo de cuando apenas tenía unos 380,000 de años de edad, revelando la distribución de la radiación de microondas que impregna todo el universo y que quedó del Big Bang – la llamada radiación de fondo.

Pero, este fondo de microondas presenta fluctuaciones, como arrugas u olas en el mar. Estas variaciones son las huellas de acumulaciones de materia que en el universo temprano dieron origen a estrellas y galaxias.

Si el universo fuera infinito estas ondulaciones serían de todos los portes, ondas cortas y largas. Pero el WMAP no ha detectado ondas largas. Eso es una indicación de que el espacio tiene un tamaño finito –por las mismas razones de que no hay grandes olas en el agua contenida en las limitadas dimensiones de una tina de baño.

El equipo de matemáticos liderado por Jeffrey Weeks, un investigador independiente (‘free-lance’) que vive en Canton, New York, afirma que la mejor explicación para la exacta forma de estas ondulaciones de la radiación de fondo es un cosmos con la forma de un espacio dodecaédrico de Poincaré. Un dodecaedro es uno de los cinco cuerpos regulares que existen y tiene doce caras pentagonales de forma regular y del mismo tamaño. En el dodecaedro de Poincaré los pentágonos están curvados y se identifica cada uno con su opuesto, de modo que al salir por uno de ellos fuera de la esfera se está realmente entrando otra vez por el lado opuesto.
Lo que mejor reproduce los patrones vistos en la radiación de fondo son estos modelos matemáticos que hablan de un universo esférico, sólido y con esta estructura dodecaédrica. “Se apegan a los datos sorprendentemente bien”, dice Weeks.

El dodecaedro es una “hermosa solución”, asiente la cosmóloga Janna Levin de la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Pero, advierte, otras geometrías podrían generar patrones similares para la radiación de microondas del fondo. “Seria una tremenda sorpresa que el Universo haya escogido tan bella forma platónica”, agrega, aludiendo a una visión armónica del universo que data de la Grecia antigua. Más tarde, precisamente Kepler, a comienzos del s. XVII, adoptaría los sólidos regulares como la mejor descripción de las órbitas de los planetas conocidos en ese entonces. Levin dice además, que sería una gran sorpresa descubrir que el universo es tan pequeño como predicen estos modelos. La mayoría de los físicos supone que el universo es realmente infinito, explica la cosmóloga Levin, aunque las teorías de Einstein no dicen realmente nada acerca de esto.

Un viaje de 60,000 millones de años-luz a través de un universo dodecaédrico nos traería -sin volver atrás- de vuelta a la Tierra; como Cristóbal Colón circumnavegando el globo terráqueo.
Hay otros efectos. Los objetos más distantes serían visibles en dos direcciones completamente opuestas, aunque serían vistos de diferente edad en cada dirección. Podríamos así intentar ubicar la misma galaxia en esas dos direcciones de visión, aunque sería como tratar de reconocer a la misma persona vista de frente a la edad de 50 años y vista por arriba de su cabeza a una edad de 7 años y en medio de una multitud de miles de millones de peronas, dice Weeks.

Hay una mejor chance de encontrar algo al buscar patrones repetitivos en el fondo de microondas con base en la misma finitud del universo. Si la radiación de fondo hubiera viajado suficientemente lejos para re-encontrarse consigo misma, crearía patrones circulares como la interferencia de olas en una estanque de agua.

El astrofísico Neil Cornish, de Montana State University en Bozeman, Estados Unidos, es parte de un equipo que busca estos círculos. Estos investigadores presentarán sus últimos resultados en una conferencia en Cosmología que empieza este viernes 17 de octubre en Cleveland, Ohio. Se puede adelantar, sin embargo, que esas investigaciones no han dado resultados positivos. “Aún hay espacio para la idea de un universo pequeño, pero no es muy grande”, dice Cornish jugando con las palabras.

Pero, Weeks, con el equipo que ha analizado los resultados de WMAP, permanece optimista. Cree que esos reveladores círculos podrían estar escondidos en la parte de los datos del WMAP que todavía no ha sido analizada.


Traducido y adaptado por Luis Huerta del artículo de John Whitfield, aparecido en Nature Science Update el 9 de octubre de 2003 
http://www.nature.com/nsu/031006/031006-8.html

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